"Quizá si no me hubiese acercado en ese momento, solo quizás, no habría arruinado nuestras vidas" - Jong In.
Cap. 1:
Kyung Soo
había despertado de nuevo de un salto y con un grito, su frente llena de sudor
y sus manos sosteniendo fuertemente las sábanas indicaban que las pesadillas
habían vuelto. Apenas oír ese grito se levantó tan rápido como pudo y corrió a
abrazarlo, su cuerpo temblaba al igual que el suyo, sabía que el muchacho no
podía recordar todo con claridad y que jamás lo condenaría pero ¿cómo podría el
mismo limpiarse de lo que había pasado ya hace más de un año?.
- Todo ésta
bien Soo -dijo pasando una de sus manos por entre los cabellos húmedos de quien
tenía en brazos.
El muchacho
no respondía a sus actos y es que no podía hacerlo, después de sus pesadillas
sólo lloraba en silencio, lágrimas brotaban de sus ojos sin entender muy bien
el por qué.
Jong In lo
pegó a su pecho y lo abrazó fuerte, no tanto como si quisiera protegerlo de
algún mal sino que él mismo se sentía culpable y sólo quería desaparecer ese
sentimiento. Cuando sintió su camiseta mojada por todas las lágrimas que había
derramado Soo en ella lo despegó y tomó de las mejillas para hablarle
suavemente.
- Soo, todo
ésta bien -dijo manteniéndose fuerte aunque por dentro el también quería
llorar.
El pequeño
de ojos grandes sólo asintió y limpiándose todos los restos de lágrimas en los
ojos con las mangas de su ropa, se acostó de nuevo. Jong In por su lado se
sentó a un lado de la cama y espero a que el muchacho se durmiera para él
también ir a dormir.
No supo
cuando ni como pero también se había quedado dormido, se había acostado a un
lado del pequeño de piel pálida, pronto su mente, como si quisiera recordarle
que era culpable, volvió a ver ese día.
Hace más de
un año...
- Soy Do
Kyung Soo...-se había presentado amablemente en la clase de Jong In, todos los
estudiantes le prestaban atención absoluta y es que había sido elegido como
presidente de la secundaria y no sólo eso, también era reconocido por sus
habilidades para muchas cosas como para cocina, no es que todos los muchachos
les gustará aquello pero fue el primer joven varón que inició en los talleres
de cocina de la secundaria lo que hizo que otros jóvenes varones ya no se
avergonzaran de querer participar en ese club, también era conocido por tener
una voz hermosa que daba alegría a las flores del jardín o eso era lo que
decían todas las chicas que lo habían oído cantar, también era inteligente,
bueno en todas las materias, sin duda era un estudiante modelo que se había
ganado respeto de todos sus compañeros de forma limpia y sin ayuda de sus padres
o apellido y es que la familia Do era una familia muy adinerada, era conocida
en muchos países de Asia por sus tantas empresas, era distinguida por su buen
ojo para la pintura, se decía que la familia Do había comprado pinturas
carísimas de artistas reconocidos para adornar su casa y demás...claro que las
personas no podían dar fe de eso, sólo eran dichos.
Kyung Soo
se había ganado todo por si mismo, incluso se decía que después de que cruzará
la Universidad se haría cargo de todas las empresas familiares y es que no
había alguien mejor que Do Kyung Soo.
Jong In era
un año menor al presidente del prestigiado colegio, a diferencia de Soo, Jong
In era de familia de bajos recursos, no le llamaba la atención el arte o cosas
así, saliendo del colegio tenía planeado ser un bailarín de fama reconocida o
al menos eso soñaba, era despreocupado y muy flojo en ocaciones, su forma de
ingresar a ese colegio siempre había sido misteriosa, incluso él mismo no lo
sabía bien, pero fuese lo que fuese su padre había logrado hacerlo.
Aquel
muchacho de ojos grandes era la promesa del colegio, el orgullo más grande,
Jong In sin quererlo fue guardando mucho respeto por el joven de estatura
pequeña, que a pesar de ser bajito era respetado.
No lo sabía
bien pero por alguna razón terminaba chocando con él en todas partes, si salía
del salón ahí estaba Soo hablando con un regente del colegio, si salía al patio
ahí estaba Soo leyendo un libro, si salía fuera del colegio ahí estaba Soo
esperando por su auto particular para llevarlo a casa, no había lugar donde no
encontrará a Soo, tanta coincidencia hizo pensar a Jong In que quizá era el
destino quien lo estaba dirigiendo a él, quizá aprender de aquel muchacho
podría mejorar su vida, mejorar su futuro, aprendería a ser un líder en el mañana
y después de tantos encuentros creyó que ya era momento de acercarse a él ya
que antes sólo se había dedicarlo a observarlo y a admirarlo.
Ese día, saliendo de
clases se había propuesto a hablar con el joven Soo, lo había buscado por todo
el colegio sin éxito, ya cansado y con ganas de irse camino a la salida
saludando a sus compañero que al parecer practicarían básquet antes de irse, fue invitado
por ellos pero amablemente los rechazó, aún así sus amigos seguían
insistiendo lanzandole el balón para que de una vez cediera pero Jong In se las
devolvía con una sonrisa, aún con sus amigos gritando, pidiendo unirseles siguió
caminando a la salida, volviendo a chocar con quien había estado buscando
anteriormente: Do Kyung Soo.
Sonrió para
si porque al fin se acercaría a la promesa del colegio, avanzó hacia él cerca a
la acera y antes de que pudiera tocar el hombro del muchacho con su mano para
llamar su atención y este volteara a verlo, algo lo golpeó tan fuerte que hizo
que empujara al joven Do hacia la avenida, cayó al suelo ardiéndole las palmas
por el impacto pero más grande fue el impacto que sufrió después al ver el
cuerpo de aquel chico a media calle tendido metros más allá envuelto en un
charco de sangre con un auto huyendo a lo lejos, un balón de basquet rodando la calle y con varias personas
rodeandolo y apuntandolo a él como el culpable.
Al oír de
alguien que el joven que yacía tendido en el charco de sangre había muerto su
cuerpo se heló y cayó desmayado por la impresión.
Al
despertar miró a los alrededores no haciéndosele conocido el lugar y es que lo
habían llevado a un hospital después del desmayo, en una fracción de segundo
recordó todo lo que había ocurrido, se desespero, salió rápidamente de aquella
cama caminando a la puerta quizá en un intento por huir, se quedó estático al
oír un ruido, un gemido de dolor que provenía de una cama contigua, volteó de
inmediato por el susto encontrándose con la persona que creía muerta: Do Kyung
Soo.
El muchacho
se encontraba en cama con aparatos conectados a sus brazos, su ropa había sido
cambiada por una bata blanca, no había sangre en su rostro pero si marcas rojas
y cortaduras que de seguro dejarían marca en su blanca y fina piel, en ese
momento Jong In se mordió la mano intentando no llorar, no gritar por la
situación que lo envolvía, quizá si no se le habría acercado en ese momento no
habría ocurrido aquello, se sentía culpable por el accidente que aquel chico
había tenido. Se acercó a paso lento hasta quedar a un costado de la cama, lo
miró detenidamente y miró también todas aquellas máquinas que tenía conectadas,
comenzó a llorar, desconsoladamente tomanlo de la mano que estaba cerca a él,
estaba frío, lloró en voz alta hasta que lo vio abrir los ojos.
Se calló al
instante así como pararon sus lágrimas de salir, los ojos de aquel chico lo
miraban de manera confusa pero amable ¿acaso no sabía lo que estaba
ocurriendo?, pronto Jong In sintió como la mano de aquel chico también lo
sostenía, hizo más presión en el agarre pues tenía que explicarle al presidente
del colegio que estaba pasando pero cuando aspiro aire para hablar fue
interrumpido por la melódica voz de quien permanecía acostado.
- Soy Do
Kyung Soo -dijo con una voz suave y melódica.
Ya no
aguantaba más así que más lágrimas empezaron a brotar de sus ojos haciendosele
un nudo en la garganta más no imposible para hablar.
- Kim Jong
In -pronunció para luego sollozar.
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